Semillas Criollas y Nativas

Las Buenas Prácticas Agroecológicas (BPAE) y las Buenas Prácticas de Recolección (BPR) de semillas criollas y nativas constituyen los pilares para el rescate y conservación de la biodiversidad productiva que según (Gómez Betancur, 2017) incluye los conocimientos y prácticas tradicionales para el diseño y manejo de sistemas productivos sostenibles.

 

Las BPAE se definen como todas aquellas labores agronómicas y ambientales destinadas a la producción orgánica de alimentos y materias primas cuyo principal destino es el autoconsumo, sin que se excluya en este proceso la comercialización de excedentes como productos frescos, procesados y coproductos en mercados justos.

Por su parte las BPR se refieren a los protocolos básicos de cosecha a pequeña y mediana escala, de material vegetal predominantemente de uso medicinal y alimentario, que garanticen la supervivencia a largo plazo de las especies silvestres y de sus ecosistemas.

Ambas estrategias fortalecen la soberanía alimentaria de las comunidades, por cuanto contribuyen a la conservación y fomento de especies criollas y nativas. Para el caso de las BPR particularmente, la Región del Oriente Antioqueño es poseedora aún de materiales silvestres con alto potencial de consumo y transformación entre los que se encuentran: leguminosas, passifloras, plantas medicinales, cucúrbitas, tubérculos, raíces, flores, semillas y resinas.

 

A continuación, se describen algunas de estas buenas prácticas para las especies

Producción agroecológica de fríjoles nativos

El frijol (Phaseolus vulgaris) es uno de los alimentos más antiguos que se conoce, ha formado parte de la dieta humana desde hace miles de años. Se originó de una especie silvestre mesoamericana denominada frijol tepario o tépari (Phaseolus acutifolius var. tenuifolius) cultivado durante al menos 2500 años en zonas calientes del suroeste de México. Las semillas junto con sus prácticas de cultivo se fueron propagando por Suramérica a través de exploraciones y comercio entre las tribus. (Voysest Voysest, 2000)

El género Phaseolus pertenece a la subfamilia botánica de las Papilionoidae y la familia Leguminoseae. Es una planta autógama y por tanto se autofecunda, aunque la fecundación cruzada se puede presentar entre el 2 y el 5% de cultivares domesticados. Con muchos nombres comunes según la especie y el lugar (fríjoles, porotos, caraotas, frisoles, judías) está constituido por 90 especies endémicas de América que crecen desde clima caliente hasta clima frio (Voysest Voysest, 2000). Para alimentación humana se usan los granos verdes y secos, las hojas y granos se usan como parte del forraje para especies animales y sus raíces forman una asociación simbiótica con una bacteria denominada Rhizobium para fijar nitrógeno atmosférico y aportarlo a los suelos.

Según (Gómez Betancur, 2017) a partir de estos ancestros silvestres, cinco especies prevalecen de manera independiente con posibilidades de conservación y fomento en la Región del Oriente Antioqueño considerando que cualidades culinarias, nutricionales, de transformación, adaptativas a sistemas agroecológicos y de resistencia a plagas y enfermedades.

Buenas prácticas agroecológicas y de recolección de fríjoles cultivados y silvestres:

Producción agroecológica de papas nativas

El sur del Perú y el noroeste de Bolivia son el epicentro de domesticación de las papas (Solanum tuberosum spp.) entre los 8000 y 5000 AC. Estas numerosas especies constituyen el alimento básico para millones de personas en el mundo.

Las Solanum parten de tres especies silvestres que fueron domesticadas mediante cruzamientos naturales o dirigidos lo que permitió la formación de numerosas variedades denominadas “nativas”: Solanum sparsipilum o arak papa, megistacrolobum y S. acaule (atoq papa o apharu).

La papa cultivada pertenece a un conjunto de especies entre las que se encuentran la papa criolla (Solanum phureja), la papa negra (S. chaucha), la papa pastusa (S. tuberosum L. spp. andigena) y la papa amarga (S. curtilobum) constituyendo uno de los cultivos con mayor diversidad genética concentrada principalmente en la zona Andina de América del Sur (Navarro, Bolaños, & César Lagos, 2010).

 

Al género Solanum pertenecen alrededor de 2000 especies botánicas de las cuales alrededor de 800 se han descrito taxonómicamente. Como rasgo característico presentan alcaloides como nicotina, solanina y licopeno y una alta variabilidad genética y fenotípica.

Buenas prácticas agroecológicas y de recolección de papa:

Preparación del terreno y siembra: el terreno para establecer el cultivo debe ser preparado mediante labranza de conservación sin voltear el horizonte orgánico y en curvas a nivel trazando eras y calles. Se hacen zanjas profundas en las eras para la incorporación inicial de capas de rastrojo, composta, microorganismos de montaña, micorrizas y fuentes minerales terminando en una capa final de suelo donde se coloca la semilla asexual o tubérculo escogida mediante selección masal de plantas sanas y productivas. (Osorio, 2020). Una vez depositada la semilla en el surco abonado, se cubre con una capa de suelo de 5 centímetros terminando de armar los caballones.

 

Labores culturales: el tiempo promedio de germinación de las variedades a rescatar es de 20-25 días a partir de los cuales se realizan dos deshierbes, reabonos y aporques. El plan de nutrición es fundamental para la producción y sanidad del cultivo, debe hacerse con base en un análisis de suelos y una cromatografía circular con énfasis en suelos. Las fuentes nutricionales de origen orgánico y mineral deben contener elementos mayores y menores destacándose en las primeras fases, el aporte de nitrógeno que propicia la producción de hojas y el fósforo que genera resistencia de las plantas a hongos.

Luego de la segunda reabona, se coloca cobertura vegetal muerta sobre las camas y calles. Se debe evitar los encharcamientos que generalmente traen consigo el ataque de bacterias. Por su parte, el manejo de hongos del suelo se evita seleccionando una semilla sana y el manejo de gotera se realiza con aplicaciones de fungicidas preventivos a base de cola de caballo y curativos a base de penca sábila y masequía florecida.

 

Cosecha y poscosecha: Dependiendo de la especie, la cosecha de la papa se realiza entre los 90 y 120 días después de la siembra, una vez el follaje empieza a amarillarse. En este punto se recomienda cortar los tallos y pasados 20 días cosechar. Este procedimiento garantiza una recolección uniforme y tubérculos maduros. Se lavan los tubérculos con agua limpia, se airean y se conservan en un espacio oscuro y a bajas temperaturas. Se deben almacenar solo papas sanas y de buena calidad en bodegas limpias, a bajas temperaturas y con buen flujo de aire.

Gira de Guardianes de Semillas de Cocorná a Tierra Verde en Guarne, uno de los pilotos del Proyecto de Rescate de Semillas en el Oriente Antioqueño. Fueron recibidos por la Guardiana de la Reserva, Gloria Echeverry y estuvieron acompañados de los Funcionarios de la Secretaría de Agricultura de su Municipio. Gracias por su compromiso con la Seguridad Alimentaria!

Actividades de rescate de semillas a cargo del Instructor de Inclusión Social del Sena, Rafael Gerena con jóvenes de la Clínica de Oriente en el Programa de Formación Establecimiento de Cultivos en Agricultura Urbana.

Compartiendo Saberes y Semillas Ancestrales en la Reserva Tierra Verde de Guarne, en el Curso de Autoconsumo a cargo de la Instructora Yaneth Franco de SER, con Productores de Girardota y  Barbosa, Antioquia.

Aprendices Semilleristas RedColsi participantes del Proyecto de Rescate de Semillas Criollas y Nativas. Instructor Leonardo López del Sena, Centro de la Innovación, la Agroindustria y la Aviación.

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