Producción agroecológica de auyamas

Las auyamas (Cucurbita maxima) que se consumen en el mundo tienen su origen en especies que fueron domesticadas en México y Norte América y que junto a los maíces y fríjoles fueron de las primeras especies cultivadas en Mesoamérica hace unos 8.000 años. Desde esa época constituye parte fundamental de la dieta americana aprovechando el fruto, las flores, tallos y semillas. Durante la conquistaeste vegetal se fue expandiendo por el mundo y actualmente es de amplio consumo.

(Schmit V. y., 1991)

 

Sus ancestros silvestres –la mayor parte no comestibles y algunos con compuestos tóxicos- provienen del género Cucurbita spp. entre los que se encuentran C. ovifera, C. moschata, C. ficifolia, C. argyrosperma y C. maxima.

Caracterización de la especie:

 

El género Cucurbita incluye 12-14 especies, al menos seis de las cuales fueron domesticadas independientemente en América del Sur, Mesoamérica y el este de América del Norte mucho antes del contacto europeo. Estas especies pertenecen a la familia de las Cucurbitáceas, poseen flores masculinas y femeninas separadas en la misma planta y con un polen pesado por cuando requieren fecundación por insectos. Presentan hábitos trepadores por zarcillos, herbáceas y anuales, con frutos esferoides, aplanados, superficie lisa o rugosa, con color externo verde o verde grisáceo y con pulpa anaranjada. Las semillas son blanco amarillentas, lisas, aplanadas y grandes. Con variadas propiedades nutricionales y medicinales en sus estructuras vegetativas y reproductivas. (Nuñez Garces, 2015)

 

 

Variedad a rescatar:

 

Auyama Candelaria (Cucurbita maxima)

 

Preparación del terreno: Se realiza labranza mínima mediante arado superficial de máximo 40 centímetros sin volteo del horizonte orgánico y 20 días antes de la siembra para permitir la descomposición de los rastrojos y el ciclaje de nutrientes.

 

Siembra: Si se cuenta con cultivares propios, se hace selección masal de la semilla sexual, en caso contrario, se puede comprar una semilla adaptada a la zona. La profundidad de siembra de la semilla es de 4 a 5 centímetros. Las distancias de siembra dependen del tipo de cultivar y del arreglo productivo. Cultivares de la Región asociados con maíz y fríjol se establecen a 2,5 metros entre surco y 1,5 metros entre calles. Al momento de la siembra se recomienda aplicar 200 gramos de composta + una cucharada de roca fosfórica +una cucharada de sulpomag, por cada sitio de siembra.

 

Labores culturales: El plan de nutrición es fundamental para la producción y sanidad del cultivo, debe hacerse con base en un análisis de suelos y una cromatografíacircular con énfasis en suelos. Un mes después de la siembra se recomienda hacer una deshierba y repetir un mes después. Se recomienda semanalmente fertilización foliar y edáfica con microorganismos de montaña y fuentes minerales. Se hace poda de hojas viejas, de ramas improductivas y despunte para limitar el crecimiento excesivo de las guías y favorecer el crecimiento de los frutos. Además, para conducir las guías a la cama. El manejo integrado de plagas y enfermedades se centra en la utilización de semilla sana, buena nutrición del suelo y labores culturales con criterio técnico.

 

Cosecha y poscosecha: La cosecha se realiza en promedio 4 meses después de la siembra o cuando el 20% de los frutos alcanzan su madurez fisiológica (la parte que está en contacto con el suelo, se vuelve amarilla). Se corta el pedúnculo a 1,5 centímetros con tijera podadora, los frutos se dejan en el suelo para luego transportarse hasta el sitio de acopio. Se hacen máximo tres recolecciones escalonadas, considerando que la madurez de los frutos no es homogénea. La poscosecha consiste en separar los frutos dañados por insectos y hongos y en empacar los frutos sanos en costales. (Pinilla, 2017) (Márquez Rivero, 2003), en la cosecha es clave evitar dañar la base del pedúnculo para lograr una mejor conservación y periodo poscosecha de las auyamas.

 

Almacenamiento y conservación: La auyama es una especie bastante duradera por su cáscara gruesa y bajo nivel de suculencia de sus frutos. Se almacena en estibas secas y limpias, a la sombra e idealmente a bajas temperaturas. Una vez partidas, se conservan refrigeradas durante al menos un mes y congeladas, durante un año.

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